Quiero Conocer mi Futuro |
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El FuturoDesde el principio de los tiempos, el ser humano siempre ha tenido una obsesión: conocer el futuro. Todas las civilizaciones que han reinado a través de la historia han sido incombustibles perseguidoras de los saberes del tiempo. Desde Fenicia, hasta Escandinavia, desde la época clásica hasta la más reciente actualidad, desde el oráculo de Delfos hasta los posos del café. Todo ha sido poco para intentar conocer que nos depara el destino. Filósofos, humanistas e investigadores, se han confabulado para intentar absorber los conocimientos oportunos, esos conocimientos que nos ayuden a averiguar quiénes vamos a ser con el transcurso de los años. El futuro ha sido la verdadera obsesión y el verdadero premio de los artistas. Todos los creadores que han sido venerados a través de los tiempos, buscaban en su obra una forma de pertenecer al futuro. En multitud de libros, cuadros, edificios, etc., se han intentado reflejar los distintos puntos de vista sobre cómo iba a ser el futuro. Casi siempre, estas interpretaciones, han sido poco halagüeñas. El ser humano, siempre se ha visto abocado a la catástrofe, probablemente debido a que, nosotros mismos, somos conocedores de nuestras carencias y sabedores de la maldad propia de nuestro ser. Debido a esto, el futuro también ha sido visto e intuido con un temor asombroso. La muerte y el futuro siempre han sido llevados de la mano, y esta afirmación, aunque puede ser obvia, ha sido el fruto primero de la investigación que, el hombre, ha guiado durante los siglos. Siempre, desde aquellos tiempos remotos, en cada tribu, en cada pueblo, en cada lugar, ha habido sacerdotes, chamanes, religiosos o magos, que se encargaban de enlazar la tangibilidad del presente con la plausibilidad del futuro. Estos futurólogos han sido, casi siempre, la mano derecha de los gobernadores, el paño de lágrimas y la almohada pensadora de los guerreros, y, en la mayoría de ocasiones, las decisiones más importantes que se tomaban, venían dadas o aconsejadas, por estos sabios. Así, teniendo en cuenta que el hombre es un ser, en primera instancia caduco, y que sus sueños y sus deseos se relacionan, casi biunívocamente, con el futuro, intentaremos ser el ojo de Delfos de este siglo XXI. Intentaremos, con nuestros conocimientos, hacerle llegar al hombre los deseos que el hombre quiere. |